
Latas de Pascua
Tres Pascuas, un mismo juego de moldes
Diseños de Pascua listos para imprimir: bombón, huevo pequeño y regalo de primavera. Sobre moldes que ya tenemos; el molde existe, solo cambia la plancha.
La Pascua no es una fiesta con una sola cara. La liebre en tonos pastel es el artículo mismo en Alemania y en los Países Bajos; más al este, el huevo rojo nombra la fiesta en vez de decorarla; y el huevo trazado con cera es la fiesta en Polonia, Chequia, Hungría y Rumanía, donde no hay nada que explicar. Esta gama lleva las tres en vez de fingir que son el mismo mercado, sobre doce moldes que Masaş ya tiene en Tuzla, İstanbul. Cinco de los doce son motivos de repetición que corren por toda la lata; los otros siete se quedan en la tapa. Para el comprador español conviene decirlo sin rodeos: aquí la Semana Santa es procesión, no campaña de regalo de chocolate, y el huevo de Pascua fuera de Cataluña tiene poco recorrido. Donde esta gama tiene mercado en casa es la mona: en Cataluña, la Comunidad Valenciana, Baleares y Aragón el padrino regala la mona el Lunes de Pascua, y la mona de pastelería es hoy una pieza de chocolate montada a mano. Esa pieza no cabe en una lata y no compite con ella. La lata es lo que va al lado — los bombones y los huevos pequeños que el padrino compra en el mismo mostrador, y el estuche que el obrador pone junto a las monas. Fuera de ese cinturón, la lectura es primavera y no Pascua: la orla de narcisos, el prado, el vichy y el plato pintado siguen en el lineal en mayo. Y luego está la exportación, que para un envasador español es la parte grande — Alemania, Países Bajos y Reino Unido, que es donde el huevo de chocolate en lata sí es producto de lineal.

Qué está viendo
Los diseños de esta página son nuestros: dibujados en nuestro propio estudio y mostrados aquí para que vea cómo es la gama antes de comprometerse a nada. Cada uno está listo para imprimirse sobre moldes que ya son nuestros y entra en producción en cuanto hay un pedido detrás. Es decir, sin coste de utillaje y sin esperar a una forma nueva: solo impresión y conformado.
Latas de esta gama
Diseños propios, impresos sobre nuestros propios moldes.












Pedir de esta gama
- Pedido mínimo
- Desde 5.000 unidades por diseño
- Plazo de entrega
- 4–6 semanas desde el arte aprobado
- Utillaje
- Ninguno: se usan moldes que ya tenemos
Como el molde ya existe, una gama ya diseñada se ahorra las ocho semanas y el coste de utillaje que exige una forma nueva. Lo que queda es imprimir y conformar.
Lo que esta gama no es
Un diseño ya hecho no es exclusivo. Cualquiera puede pedir la misma lata, y algunos de ellos serán sus competidores. Si necesita un arte que nadie más pueda comprar, eso es un proyecto a medida: los mismos moldes, su propio diseño, y la exclusividad se aplica al arte, no a la forma.
Cómo funcionan los proyectos a medida →Preguntas frecuentes
¿A quién va dirigida esta gama?
A chocolateros y bomboneros, obradores y pastelerías, galleteras y marcas de caramelo, compradores de gran distribución y de grandes almacenes, montadores de lotes, y al envasador de marca blanca que exporta a Alemania, Países Bajos y Reino Unido. El mínimo son 5.000 piezas por diseño impreso, así que esto es venta al por mayor: una tienda suelta compra a un distribuidor, no a nosotros.
¿Cuándo hay que pedir?
La Pascua se mueve: puede caer desde finales de marzo hasta finales de abril, y la fecha ortodoxa o coincide con ella o cae hasta cinco semanas más tarde — nunca antes —, así que el plazo cambia cada año y cambia dos veces. Cuente hacia atrás desde la fecha de su mercado: de cuatro a seis semanas entre la aprobación del arte y la salida de fábrica, más su propio envasado y su distribución. Una lata pedida en enero va holgada; pedida en marzo, no.
¿Qué diseños le van a qué mercado?
El grupo pastel — la liebre, el conejo con cesta, el vichy, las filas de huevos, la orla de narcisos, el plato pintado — es el conjunto de Europa occidental. El huevo rojo y la guirnalda de huevos están dibujados para Grecia, Rumanía, Bulgaria y Rusia, donde el huevo rojo es el símbolo propio de la fiesta y no un motivo decorativo. El huevo trazado con cera va para Polonia, Chequia, Eslovaquia, Hungría y Rumanía: cada país tiene su nombre para él — pisanki, kraslice, hímes tojás, încondeiate — y su propia paleta, y la plancha se ajusta al mercado del pedido. Para España hay que ser exacto: el producto de la fiesta aquí es la mona, y la mona de pastelería es una pieza montada a mano que no entra en ninguno de estos formatos. Lo que sí funciona en el cinturón de la mona — Cataluña, la Comunidad Valenciana, Baleares y Aragón — es la caja que la acompaña, y ahí van el vichy, las filas de huevos, el conejo con cesta y la tapa cristal, que enseña el bombón sin abrir nada. Fuera de ese cinturón, venda primavera y no Pascua: el prado de primavera y la orla de narcisos se quedan en el lineal cuando la Semana Santa ya ha pasado, y por eso son el sitio por donde empezar si tiene dudas. La liebre es la más floja de las doce en España, porque aquí el animal se lee antes como caza que como fiesta.
¿Hay imaginería religiosa en estas latas?
Ni cruz, ni icono, ni escena litúrgica en toda la gama. Conviene ser exacto sobre lo que eso significa y lo que no: el huevo rojo no es un adorno neutro — en la práctica ortodoxa lleva directamente la Resurrección, y por eso funciona en Grecia, Rumanía y Rusia. Lo que la gama evita es la imagen litúrgica, no el sentido religioso. La razón es práctica y cualquier comprador ortodoxo la nota sin que se la expliquen: un icono es un objeto sagrado del que no se puede tirar sin más, y una lata de alimentación acaba en el cubo. Un signo puede ir en la tapa; una imagen sagrada, no. De paso, eso mantiene una misma plancha vendible en lineal laico, católico, protestante y ortodoxo. Para España la pregunta honesta es si esa ausencia suma o resta, y depende del canal: para gran distribución, marca blanca y exportación suma, y bastante. Para el canal de Semana Santa — el souvenir cofrade de Sevilla, Málaga o Zamora, el nazareno, el paso, el cartel — es una oportunidad que esta gama no cubre, y vale más decirlo que disimularlo. Ese diseño se puede hacer, pero es arte por encargo sobre estos mismos moldes, no catálogo, y la decisión de poner una imagen devocional en un envase que acaba en el cubo es del comprador y no nuestra, que es exactamente el mismo razonamiento que acabamos de aplicar al icono. Y si lo que quiere es el saludo — Χριστός Ανέστη, Христос воскресе, Hristos a înviat —, eso es texto y no imagen: un cambio de plancha sobre el mismo molde.
¿Qué medida le va al huevo de chocolate?
Empecemos por lo que no entra: el huevo grande de chocolate hueco se vende en aluminio y celofán sobre una base de cartón, y no hay lata — ni de esta gama ni de ninguna otra — que admita uno. Para lo que sirven estas es para el huevo pequeño relleno, el bombón, el praliné, el huevo de cáscara de azúcar moteada y la galleta. Con eso claro, la limitación es el fondo y no la planta. Ø127 × 110 mm y Ø99 × 90 mm son las dos redondas profundas — un llenado suelto y generoso, o huevos pequeños de pie en vez de tumbados. 240 × 140 × 70 mm es el rectángulo hondo, para surtido mixto. Los formatos planos — 190 × 190 × 45, 190 × 135 × 45 y 160 × 160 × 50 mm — admiten una capa. Los huevos envueltos en aluminio se rayan entre ellos en el transporte: cuente el separador desde el principio. Y lo que no va en lata bajo ningún concepto es la torrija: es fritura empapada en leche o en almíbar y se filtra por la junta, igual que la baklava.
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